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Una vez más el P. Celestino ha sido premiado. En esta ocasión ha sido el segundo premio en el octavo certamen literario Ayuntamiento de Boca de Huérgano-Riaño. ¡¡Enhorabuena!!.
Dolor en el soneto
Lírica conversión
Con tu aire me hieres levemente
y me hablas en sueños con ternura,
con tu voz me despiertas con dulzura,
me llevas al silencio de tu fuente.
Envuelto por tu áurea silente,
mi gozo se me agranda y me perdura
alegre el caminar de esta andadura,
para apagar mi sed en tu corriente.
Me enseñas cada día en tu camino
a poner nuevo nombre a cada cosa,
a buscar cada día un nuevo trino,
en esta creación donde eres diosa,
donde acercas lo humano a lo divino
y conviertes en lírica la prosa.
Sin medida
No pudo su dolor en el soneto
encauzar y obligarlo a su medida
pues era grande, indómita su herida.
Su penar en un cauce estar sujeto
fue una empresa imposible, inútil reto,
que las penas y alegrías de la vida
escapan a los cauces y a la brida,
a todo lo fijado por decreto.
Que es un río de versos infinito
la sangre que lleva pena y gozo
que salta la liturgia de los ritos,
que sabe de la risa y del sollozo,
del alma que respira por sus gritos
ahogados en lo hondo de su pozo.
Canto sublime
Con tu vuelo de herida golondrina
haces de todo tiempo primavera,
nos enciendes el fuego la primera,
haces en el hogar de hada madrina.
No es tu canto de queja, aquel que trina,
no es tu voz de dolor, no es lastimera,
al alba eres el guía de quien quiera
beber el don de tu alma cristalina.
Más fuerte que la sangre de tu herida,
silenciando la fuente del dolor,
es tu canto sublime de la vida,
poesía de alegre trovador,
y son tus brazos besos de acogida,
abrazos con el vuelo del amor.
Una cita
Estás por la palabra convocado,
estás por su susurro seducido,
te retiene a sus pies a ti rendido,
su misterio te tiene embelesado,
que tiene la palabra el don sagrado
de ocultar un tesoro presentido,
que exige que de todo desprendido
a descubrirlo vivas entregado.
Puntual a la llamada de su cita,
en vela silenciosa a ti te halle,
que sólo en el silencio te musita
y es preciso que el ruido en ti se acalle,
pues en versos pulidos te recita
los ecos que le llegan de la calle.
En tiempo de presente
Estás siempre queriendo en subjuntivo,
tu pensamiento envuelto en el deseo,
evitando con tu otro yo un careo,
de todo y de ti mismo fugitivo.
No vives en el verbo transitivo,
que fuera de ti es corto tu paseo,
viviendo de ti mismo como reo,
conjugándote en verbo reflexivo.
Ábrete ya al balcón de tu mirada,
pon tu camino en tiempo de presente,
vibra con el clamor de otra jornada,
sé de tu parte alícuota el agente,
sintiendo de tu sangre la llamada;
que no puedes vivir en modo ausente.
En esbozo
Aquí dejo mi verso dolorido,
canto de mi alegría y de mi pena,
brote de libertad, fuerte cadena
que a su queja me tiene sometido.
Que si en él me libero agradecido,
otro verso en esbozo ya se estrena,
me grita, me atormenta, me encadena
pues quiere verse pronto amanecido.
Ese verso aviva mi tormento
por tantos que quedaron en esbozo
sin llegar a feliz alumbramiento.
Cada verso me atrapa por el gozo
de sentirle llamado al nacimiento
en la fiesta de lírico alborozo.
Celestino Llamazares Redondo
Segundo premio en el octavo certamen literario Ayuntamiento de Boca de Huérgano-Riaño. 1 de agosto 2009
Herido por la lírica
Me despierto a la urgente llamada de la aurora,
a los cantos madrugadores de los gallos,
al rumor de la linfa de tu fuente.
Con las notas iniciales de tu música
quiero ensayar cada mañana
los compases iniciales de mi júbilo
como ensaya el pájaro cantor su melodía.
En ti me asomo a la inocencia
de voces balbucientes
y al redoble de tu verbo enardecido,
a tu abejar de mieles agridulces,
al lírico rumor de tu río permanente,
de tu brisa que efunde los perfumes
de tus vates inmortales.
Al ritmo de tu canto
se me abre mi dolor a la alegría
y los miedos de la noche
al gozo de tu luz se me disipan.
Gozo en la herida que me abriste
y el hambre de tu pan y tu palabra
sólo en ti esperan saciarse
que de una diosa bebo y me alimento.
Brotas en los surcos del silencio
para alumbrar nuevas miradas
en el horizonte que acrece la esperanza
y recoge cosechas de brillos y fulgores,
frutos de tus milagros.
Me dejas encendidas primaveras
y te llevas todos los inviernos,
pones una luna de sosiego
en todas las noches de tu ausencia
y busco un verso como estancia,
un verso sin azogues ni ceniza,
un espacio del encuentro.
Si se demora tu llegada,
atempero griteríos
y avivo sentimientos,
que vienes muy ligera de materia
y puedes pasar de largo
confundida con el rumor del viento.
Por la noche me envuelve tu deseo
como una enredadera que me deja
versos soñados en mi boca,
señales de un amor prohibido
que me habita en el vivir del sueño.
Pero se dará el milagro de un instante
y descubriré tu perfil entre las sombras,
tu desnudez me dirá tu nombre
y por tu nombre llegaré hasta tu alcoba
y allí mi voz quedará
para siempre enmudecida
y tú por mi hablarás,
me dirás que eres poesía.
Me dormiré en tu regazo
hasta que mi alma despierte
a una nueva amanecida
con otros gallos abriendo el alba,
haciéndome más hondas las heridas.
Celestino Llamazares Redondo
Mención de honor en el I Certamen de Poesía “Poeta Juan Calderón Matador”
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