Acción de gracias
Padre Dios, en esta mañana quiero darte las gracias por todo aquello, que, en mi vida, me has concedido.
Gracias, Señor, por mis padres, mi hermano, mi familia: con ellos he aprendido el valor del amor, la vida, la cercanía y la comprensión. También la capacidad de superación por medio de la entrega.
Gracias porque tú también te has mostrado en su rostro y me has enseñado a amar en cada uno de sus gestos y palabras.
Gracias por aquellos que, a lo largo de los años, has puesto en mi camino para mostrarme tu llamada. Gracias por todos los que me acompañaron y me acompañan, me guían, me aconsejan, me muestran que eres compañero en la debilidad y la fragilidad, pero también en la alegría.
Gracias porque un día me diste la fuerza para caminar en la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús, mi otra familia, en la que he crecido con tu luz y tu cercanía. Gracias por las comunidades en las que he vivido y compartido, por todos los religiosos que, con su vida, me han hablado de ti, de tu misericordia y tu perdón.
Gracias, Señor, porque me sigues iluminando y animando también en todo lo que constituye mi día a día. Gracias porque sigues instruyéndome y enseñándome por medio de los jóvenes a los que acompaño y enseño, los catequistas, padres, madres, profesores y todas aquellas personas con las que comparto actividad e ilusión. Gracias por todos aquellos que me acompañan hoy aquí, pero también por todos los que me acompañan con el corazón, con la oración, con su presencia espiritual, su cercanía y, aquellos que ya se encuentran sentados a tu lado, con su intercesión.
Gracias, Señor, porque tú te sigues entregando y enseñando a entregarme. Gracias porque me has llamado a dar un nuevo paso en esta entrega, a pesar de mis debilidades, mis tropiezos. Gracias porque es en esa debilidad donde tú muestras tu fortaleza, porque ahora, mis gestos serán tus gestos. Mis palabras, tus palabras. Gracias, Padre. Gracias, Señor.
Ángel Alindado Hernández, scj. |
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