EL VERSO AZUL DE CADA DÍA

 

Una vez más el P. Celestino Llamazares ha sido premiado. En esta ocasión ha conseguido el Tercer premio en el V Concurso de Poesía “Dulce Chacón del Ayuntamiento de Velilla de San Antonio (Madrid)

 

EL VERSO AZUL DE CADA DÍA

 

Solemne epifanía

 

Invoco la palabra, la precisa,

la palabra oculta, poderosa,

discreta, imperativa, misteriosa

que nos guiña con ojos de sonrisa.

 

La palabra del poeta o poetisa,

la palabra que nos llega silenciosa,

aquella voz humilde y orgullosa,

el viento vigoroso, suave brisa.

 

Es verbo del dolor y la alegría

del hombre que respira por el llanto.

Es el pan amasado cada día,

 

silencio de la noche, voz del canto,

del amor en solemne epifanía,

de la dicha, la aurora y el quebranto..

 

 

Al final de los sueños

 

Se hace más estrecha la vereda

y ya el hoy del mañana es más cercano,

caminar más cansino, y más humano

nos parece el tiempo que nos queda.

 

El ayer con el hoy se nos enreda,

el tiempo vivido es más lejano,

se nos fue sin querer de nuestra mano,

detener el de hoy no hay quien pueda.

 

Vencidos, al ocaso del camino,

se han cumplido el viaje y el destino

y en su espejo nos vemos tan pequeños

 

que quitamos el peso a lo que pasa,

al ver nuestra fortuna tan escasa

al final de los años y los sueños.

 

 

Abertura silente

 

Es profunda tu forma silenciosa,

antítesis oculta de la altura,

redonda se entendió tu arquitectura,

recubierta del canto y de la losa.

 

Tu soledad se hace dolorosa

y despierta en nosotros la ternura,

el misterio de tu agua tan oscura,

tu abertura silente y penumbrosa.

 

En tu silencio tu agua yo quisiera

beber hasta llegar hasta tu fuente,

de tus secretos ser el confidente,

 

extender tu verdad en la pradera

y hacer otro misterio sorprendente:

que brote en tu brocal la primavera.

 

 

Voz en llamaradas

 

Contra el tiempo su canto nos perdura

y saluda al azul de la mañana,

despierta la conciencia ciudadana

perezosa ante nueva singladura.

 

Canto de la más alta galanura,

el gallo sustituye la campana

y a la tierra cercana y la lejana

las convoca gozoso a la aventura.

 

Suceden insistentes las llamadas,

insiste desde todas las alturas

prolongada su voz en llamaradas.

 

Quiquiriquí resuena en las criaturas,

de quiquiriquí se hacen las alboradas,

cuatro siempre sus notas claras, puras.

 

 

Lágrimas

 

Hay lágrimas que imploran el perdón,

con llanto silencioso, arrepentido

que busca conmover al ofendido

y llegar a ablandar su corazón.

 

Hay lágrimas de amor y de pasión

que nos nublan los ojos y el sentido,

heridos como ciervos por Cupido,

rendidos en febril adoración.

 

La lágrima palabra es encendida,

fruto de la alegría o de la pena,

aviso para entrar en esta vida,

 

flujo de vida propia y de la ajena,

linfa clara de la fuente que encendida

se derrama en el gozo y dolor plena.

 

 

Ensimismada

 

Busqué la dirección de tu mirada,

norte del que vive en ti perdido,

mas ya mirabas tú en otro sentido,

sin sentirme vivías arrobada

 

en aura de la más clásica hada,

en luz toda tu vara y tu vestido,

nublados ya mis ojos y el sentido

que quedabas por otro ensimismada.

 

Prendido mi mirar quedó en tu ser,

quedó en adoración ya sin retorno,

hacia ti yo miraba, mas sin ver

 

que todo era vacío en nuestro entorno;

absorto no podía comprender,

cegado en el Tabor de tu contorno.

 

 

El verso azul de cada día

 

Hagamos con el verso un homenaje

y demos esplendor a la escritura,

con piedras de tan alta arquitectura

pongamos maestría en el encaje.

 

La cadencia en el qué y en el ropaje

buscará la palabra bella y pura,

la palabra que hable en hermosura

y que ponga la magia en el lenguaje.

 

Y se encienda con nueva luz la aurora,

con nuestro verso azul de cada día,

un canto de esperanza en cada hora,

 

canto eterno rimado en alegría,

y suene como voz siempre cantora

la del mundo cantando en armonía.

 

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